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>UN BLOG CON TUS ARTÍCULOS DE OPINIÓN, O LOS RECOPILADOS DE LA PRENSA NACIONAL, QUE NOS APORTAN SU GRANITO DE ARENA

martes, 15 de julio de 2014

El Amor Interesado de Rajoy y Mas

Cuando ya empezábamos a pensar que no iba a quedar más remedio que recurrir a algún servicio de citas virtual para que Mariano y Artur pudieran encontrar ese momento para hablar e intercambiar sensaciones y experiencias, ellos solos se han encontrado. Como en las grandes historias románticas, todo empezó con un inocente correo electrónico, luego vino una llamada y ya estamos buscando día para la cita. En unas horas parecen haberse disuelto como azucarillos esos complejos problemas protocolarios y aquellas hostiles amenazas constitucionales que nos han tenido bloqueados durante meses. Donde sólo reinaba la incomprensión, ahora mandan las ganas de compartir y dialogar.
Lo bonito sería pensar que ambos han cambiado de actitud por amor a la concordia y porque al fin han comprendido que la política está para resolver problemas, no para inventarlos. Pero nos estaríamos engañando. Lo hacen por puro interés. Ahora van a hablar por la misma razón que antes no querían ni verse, por pura y simple conveniencia.

Hasta las elecciones europeas, tanto Rajoy como Artur Más creían que el conflicto permanente les salía rentable y suponía un buen negocio electoral. Convergencia podía mantener viva su carrera con ERC por el predominio en el espacio nacionalista catalán marcando el paso desde la Presidencia de la Generalitat. Al Partido Popular le daba un argumento de batalla en el resto del Estado para mantener alerta a los suyos, señalándoles un enemigo común y poniendo en evidencia las contradicciones de los demás. El gran perjudicado era además el gran enemigo común como alternativa de gobierno: los socialistas, españoles y catalanes.

Después del 25-M, las cuentas de andar todo el día haciendo épica con el desafío soberanista ya no parecen cuadrar tan bien. El bosque del monumental desastre electoral del PSOE ha tapado los árboles de los malos resultados obtenidos por un Partido Popular que ve cómo su electorado más fiel se desmoviliza y los viejos reclamos que antes servían para recuperarlo ya no funcionan. CiU ha visto impotente cómo ERC parece escaparse definitivamente en las encuestas mientras se siente cada vez más arrastrada por una dinámica que ni lidera, ni controla.

La gente quiere soluciones, ya tenemos bastantes problemas. Si los gobiernos de Madrid y Barcelona no saben suministrarlas, la gente buscará quien sepa construirlas por cualquier medio necesario. Hay tanto miedo en el PP ante las municipales y autonómicas que Rajoy ya no va a tener que dar tantas explicaciones en su partido para poner en marcha una reforma constitucional que casi todo el mundo reclama. En CiU intuyen tan imparable el sorpaso de Esquerra si se mantienen el el carril actual que todo cuanto les pueda permitir un cambio de dirección les parece bien.

El escenario de unas elecciones plebiscitarias en noviembre ya no les conviene. Ni a Mariano Rajoy, ni a Artur Mas. Por eso ahora serán todo lo razonables que deban ser, hablarán cuanto haya que hablar, negociarán lo que haya que negociar y se pactará cuanto se deba pactar. Se acabaron los dramas y los desafíos. Toca hacer política. No hay mejor madre para la virtud que la necesidad.

ANTON LOSADA 
Publicado en "El Diario" - 15/7/14

Nota: Creo que Antón Losada tiene buenos deseos pero se equivoca. Rajoy no dará su brazo a torcer, perdería lo único que le interesa: el voto españolista, y la sociedad catalana manda sobre ERC y sobre CIU. El pueblo catalán quiere la consulta y no va permitir que la "política" interesada les apee del burro. El próximo 11 de Septiembre lo podremos de nuevo ver.

miércoles, 2 de julio de 2014

Desmontando a Pablo

Stalin más Robespierre igual a Robestalin. Con ese nombre conjuran los tertulianos episcopales y los hombres de mundo (de "El Mundo") al monstruo de la coleta. 

Yo me había prometido aparcar por un tiempo el tema de "Podemos", entre otras cosas para desmarcarme de la tónica obligatoria, de la orden del día, de todos los días, del monotema al que nos someten nuestros creadores de opinión favoritos, en la prensa, la radio y la televisión. 

Antes de traicionarme una vez más me dispuse hace unos días (hay días que no está uno para nada) a engancharme con Iker Jiménez, el paranormal que conduce ese programa sobre fenómenos paranormales que se llama “Cuarto Milenio”. Iban a hablar del Club Beideberg. Ya saben, ese híbrido de mafia global y masonería ecuménica que nos pastorea desde las sombras y cuyos fines son defender la supremacía occidental de la que son supremos representantes Reunión de pastores, oveja muerta, políticos, financieros, empresarios, periodistas de cámara y otras gentes de malvivir conjurados para tirar de los hilos de sus marionetas, para jugar una interminable partida de ajedrez sobre el tablero de Europa, con Estados Unidos como jugador invitado, partida que promete eternas tablas y ofrece celadas, gambitos y sobre todo sacrificio de peones. 
Discutían los debatientes de “Cuarto Milenio” sobre  la influencia del selectísimo club en la precipitada abdicación del rey de España. Habría sido la reina madre Sofía, socia benemérita de la organización, la que habría trasmitido a su real cónyuge la decisión del alto cónclave, una de esas propuestas que no se pueden rechazar.

A través del patio de vecindad me llegan los ecos de los cantos sirénidos que varios canales a la vez vomitan en forma de sapos y culebras sobre el intruso robesperriano, stalinista y chavista leninista de Pablo Iglesias. Sin menospreciar las intervenciones de Inda, subdirector de El Mundo, que no ha parado ni un momento de proferir toda clase de insidias y calumnias sobre el líder posibilista. La palma del martirio ajeno se la han ganado y se la siguen ganando a todas horas los alegres contertulios del ‘Cascabel al Gato’. 

La otra noche comparecía en este sanedrín, uno de los autores de un libelo titulado ‘Deconstruyendo a Pablo Iglesias’. Lorenzo Bernaldo de Quirós, el tipo de la pajarita lacia, economista y asesor de comunicaciones ha escrito una fabulilla con moraleja adjunta sobre lo que ocurriría en este país si un día gobernase Pablo Iglesias. Piensen en una mezcla entre Corea del Norte y Venezuela, internacionalmente aislada, entre otras cosas por haber triplicado el salario mínimo de los trabajadores en contra de las prescripciones de la UE, el FMI, el BCE , la CIA, el club Beidelberg y los cien mil hijos de San Luis. 

Parece que sigo enganchado al programa milenarista de ciencia ficción, pero en estos momentos el director cascabelero, Antonio Jiménez, recomienda un producto infalible contra el envejecimiento de la piel cuando lo que la audiencia desea saber es qué tinte para el pelo utiliza él mismo. A Bernaldo de Quirós se le alegra la pajarita cuando, entre sus especulaciones, desliza una tremenda crítica. “Es que ni siquiera son modernos”, sentencia el lechuguino con cara de asco, la misma que se me pone a mí cuando trato de digerir la viscosa papilla, predigerida y deconstruida por estos chefs de la cocina basura y de la desinformación desestructurada.

MONCHO ALPUENTE
Publicado en "Público" - 2/7/14

domingo, 29 de junio de 2014

La Teoría del Caos y el Ratón con Coleta


Poco dura la alegría en casa del pobre rey de España. Apenas unos días para saborear las mieles del reinado recién estrenado, y sobre la testa coronada de Felipe VI han empezado a llover desgracias en serie, en una de esas extrañas semanas en las que, a falta de noticia bomba, se han sucedido casi a diario asuntos relevantes capaces de ir desgranando las cuentas del rosario de un país salido de madre. La imputación de la infanta Cristina, la huida de Rubalcaba camino de la Universidad, incluso el episodio chusco de esa sicav que ha provocado la dimisión de Willy Meyer (IU), y desde luego el fiasco que ha supuesto la presentación en sociedad de la reforma fiscal del PP, un petardazo de gran trascendencia futura, porque el PP tenía una bala en la recámara para intentar ganar en noviembre de 2015 y la ha malgastado. Un cierto olor a descomposición lo inunda todo. A fin de ciclo. A sálvese quien pueda. A crisis sistémica.

Dice el famoso “efecto mariposa”, la parte anecdótica de la “teoría del caos”, que el aleteo de una mariposa que vuela en China puede ser capaz de producir un mes después un huracán en Texas, postulado que el sabio Einstein formuló más poéticamente diciendo que hasta la más pequeña gota de rocío caída del pétalo de una rosa repercute en la estrella más lejana, ejemplo de la interdependencia de pequeñas causas generadoras de grandes efectos, y hay quien en España empieza a adelantar una “teoría de la catástrofe” según la cual la aparición en la política española de un ratón con melena amenaza con derrumbar los rascacielos del Paseo de la Castellana de Madrid, que tal es la fuerza del fenómeno Podemos al mando del carismático Pablo Iglesias. Dicen las fuentes que el corrimiento electoral plasmado el 25-M sigue su curso, y que el pánico se ha hecho carne en las filas del Partido Popular, por no hablar de un PSOE en caída libre. Reveladoras las palabras de Felipe González, según las cuales del próximo Congreso socialista puede salir un liderazgo débil que deje al partido con 40 diputados pelados. La sombra del PASOK griego es alargada.

Todos los partidos de la Transición, en crisis aguda. ¿Ratón o elefante? Los daños causados en el establishment político por el terremoto del 25-M se están revelando devastadores. Incluso en IU, donde se vive un soterrado ajuste de cuentas cuyo final está por ver. Por no hablar de la misteriosa desaparición de la escena política de UPyD y de su lideresa, Rosa Díez. What ever happened to baby Jane
La fuerza de Podemos, lo nuevo contra lo viejo, como símbolo de la descomposición del régimen de la Transición y del surgimiento de algo que no sabemos muy bien qué es y hacia dónde va. El ejemplo más claro de la delicuescencia del sistema es el gatillazo protagonizado por el PP con su famosa reforma fiscal, el arma disuasoria de la que la derecha conservadora en el Poder creía disponer para volver a ganar en noviembre de 2015, si no antes. 

Hay muchas cosas que no se entiende de una reforma fiscal en la que el PP había puesto todas sus esperanzas, y que se ha desinflado nada más salir a escena, entre otras cosas, porque, como siempre tratándose de este Gobierno, se plantea mal, se enseña con trampa, se anuncia un viernes pero se esconde la letra pequeña para que de esta forma los medios se vean obligados a “vender” los mensajes que pretende el Ejecutivo. No se entiende que alguien encargue un informe a una comisión de expertos para que marquen las líneas maestras de esa gran reforma que desde tiempo inmemorial reclama el país, y que cuando se lo entregan lo meta en un cajón y se olvide del mismo. No se entiende que el propio Montoro diga en privado que “esto es una rebaja de impuestos, porque la verdadera reforma fiscal la dejamos para 2016”. ¡Cuán largo me lo fiais! ¡Qué insensata confianza en poder formar Gobierno tras las generales de 2015! Sobre todo no se entiende el batiburrillo de tramos y tipos y el tufo a cálculo electoralista cuando, al final, la rebaja anual para un trabajador por cuenta ajena y sin hijos oscilará entre los 230 y los 330 euros para una nómina inferior a los 50.000 euros, como es el caso de la mayoría de las españolas. Mucho ruido y pocas nueces. Ese votante al que el PP pretendía camelar con el invento puede verse tentado a dedicarle una sonora peineta, mientras le espeta que el precio de mercado de su voto está por encima de los 23 euros mensuales de media que la gaviota pretendía meterle en el bolsillo como golosina.

Riesgo de poner en peligro los ajustes realizados

Esfuerzos vanos echados por la borda. Primero hubo que convencer a Bruselas de que era necesario bajar impuestos en un país que, a pesar de todos los ajustes, sigue teniendo un déficit público del 6,6% del PIB, porque, tras el auge de los partidos radicales en toda Europa, había que poner coto a Podemos en España. Intento fallido y fiasco que podría ser mayúsculo: puede que el Gobierno Rajoy no solo no logre seducir a quienes necesita convencer, sino que además ponga en serio riesgo el cumplimiento de los objetivos de déficit, porque las cuentas no cuadran. 
España se ha comprometido a llevar el déficit al 2,8% a finales de 2016, lo que supone un esfuerzo de casi 40.000 millones que hay que acometer en apenas dos años, entre 2015 y 2016. En esta situación, ahora se propone una rebaja fiscal de 9.000 millones de euros, con una recaudación que, aunque está creciendo, ni de lejos lo hace al ritmo del 6,7% que sugiere Hacienda, sino a un mucho más modesto 3% anual. De modo que el precio a pagar por el intento del PP de recuperar su electorado podría ser terriblemente gravoso. En efecto, son muchos los que temen que el Gobierno que salga de las próximas generales se vea obligado a meter la tijera de otro ajuste similar al conocido en 2012. ¿Todo lo ganado, perdido?

España empieza a mirarse en el espejo de una zozobra que recuerda mucho los coletazos de la era Zapatero, cuando medidas desesperadas como la de los 400 euros no solo no lograban solventar el problema, sino que lo agravaban. El corolario es que, culminada la reformita en 2016, el IRPF español en todos sus tramos estará por encima del existente en Francia, Alemania e incluso Gran Bretaña, mientras que la fiscalidad del impuesto sobre plusvalías quedará 6 puntos por encima de la media OCDE. En cuanto al impuesto de sociedades, el español quedará en el 25%, frente a un tipo medio del 22,67% en la OCDE, diferencia que será muy superior teniendo en cuenta que el tipo efectivo en Sociedades venía oscilando entre un 12% y un 13%. Un pan como unas hostias. Si a ello se le añade la subida de indirectos, habrá que concluir que los españoles soportarán con Rajoy una mayor presión fiscal que la que tenían con Aznar y Zapatero.

El PP ha quemado la pólvora en salvas. Falto de coherencia y roto el mandato electoral que recibió en noviembre de 2011 para reducir sustancialmente el tamaño del Estado, ha optado por consolidar un modelo de fiscalidad socialdemócrata. A caballo de un inmovilismo atroz, no ha despejado ninguna de las grandes incógnitas que se ciernen sobre la economía española, mientras en lo político se ha convertido en un partido conservador que, con episodios como el del aborto, recuerda a la vieja derecha española de sacristía de siglos pasados. El silencio más espeso sigue rodeando escándalos como Gürtel y Bárcenas –un año en la cárcel lleva el caballero- y la utilización torticera que está haciendo de la Fiscalía y la Agencia Tributaria en defensa de los intereses de la hija y hermana de Rey roza lo esperpéntico. El fiscal Horrach ha llegado a pedir por carta al Gobierno –lo contaba Javier Ruiz el jueves- que meta en cintura a los jueces tipo Castro, el terso verso suelto que resta a una pobre Justicia domesticada. ¿A quién puede extrañar que, ante tamaño despliegue de estulticia, las huestes de Podemos sigan ganando adeptos?

Gobierno sin alma y sin proyecto

Sensación de Gobierno sin alma y sin proyecto. El fiasco de la reforma fiscal no hace sino añadir nuevos nubarrones sobre la suerte del PP de cara a las generales de 2015. Si al guiso le añadimos el condimento de un PSOE en ruinas, obligado a encarar una reconstrucción precipitada sobre liderazgos muy débiles, se llega a la conclusión de que las opciones de una reforma sensata del régimen salido de la Transición se reducen considerablemente o, en otras palabras, las posibilidades de una salida pactada de la crisis política española son cada día más escasas. Los mensajes que llegan el Gobierno son todos descorazonadores. El golpe de moral que supuso la subida al trono de Felipe VI se ha diluido en unos días. La preocupación empresarial sobre lo que pueda ocurrir en Cataluña el próximo otoño no deja de crecer, por el riesgo de que el envite termine afectando a la recuperación. ¿Tiene algún plan específico este Gobierno para hacer frente al desafío secesionista?

Todo en almoneda, con un aire de provisionalidad que impresiona. El único que aquí parece haberse dado cuenta de que la barcaza amenaza hundimiento ha sido el abdicado Juan Carlos, que, montera en mano, ha saltado al ruedo para despedirse con un “yo me largo, y ahí os las den todas”. Hasta Rubalcaba ha puesto pie a tierra, dispuesto a hacerse invisible. La responsabilidad de este Gobierno, obligado con mayoría absoluta a embridar la situación, en el horizonte que se le abre al país a partir de 2015 es muy grande. El empeño a ultranza por mantener el statu quo político inalterado, sobre la base de una recuperación económica capaz de amortiguar todas las tensiones sociales, amenaza con llevar a España al borde del precipicio. 

JESUS CACHO
Publicado en "Voz Pópuli" - 29/6/14

martes, 24 de junio de 2014

Las Trampas de Rajoy

Empieza a ser tradición: toda noticia propagandística del Gobierno de Rajoy acaba escondiendo mucha letra pequeña que conviene conocer, y que solo aparece un par de días después, cuando el Ejecutivo ya ha colocado el titular. La rebaja de impuestos no es una excepción. Éstas son las trampas que Cristóbal Montoro no nos contó.

1. Los impuestos no bajan para todos. Para algunos subirán, por la vía de eliminar deducciones que –casualmente– son las más progresivas de las muchas que hay. Apenas se tocan las que favorecen a los más ricos: especialmente la deducción por planes de pensiones privados –que solo se reduce de 10.000 a 8.000 euros–, ni tampoco las de compra de vivienda. Pero sí se recortan dos: a los despedidos y a los jóvenes que viven de alquiler. Los primeros tendrán que pagar impuestos por la indemnización por despido, mientras que los segundos solo podrán deducirse de sus impuestos la mitad de lo que hasta ahora se descontaban.

2.  Con el cambio de tramos, hay muchos trabajadores españoles para los que la rebaja en el IRPF apenas se notará. Quienes hoy ganan entre 20.200 y 33.007 euros hasta ahora cotizaban a un tramo máximo del 30% en el IRPF. El año que viene, con los nuevos tramos, será el 31% y el siguiente el 32%. ¿Significa esto que pagarán más? No exactamente, porque la rebaja en los tramos más bajos también les beneficia en su tipo efectivo, por lo que en el cómputo final puede que acaben pagando menos. Pero la reforma es tan deliberadamente compleja que es difícil de asegurar y es precisamente en este tramo –en el que casualmente se encuentra el salario medio español– donde la rebaja fiscal menos generosa será.

3. En porcentaje, la reforma de Rajoy beneficia especialmente a las rentas más bajas y a las rentas más altas. Pero en números absolutos, la diferencia entre ambas no tiene color. Según los interesantes cálculos de "Cinco Días", un trabajador con un salario bruto de 15.600 euros, se ahorrará 394 euros en la declaración de la renta de 2016. Para alguien que gane 90.000 euros, la rebaja será de 2.446 euros. Y para una nómina de 300.000 euros anuales, el regalo de Montoro será de 11.649 euros anuales.

4. ¿Cuánto cambiará la recaudación con la nueva reforma fiscal? ¿Cómo quedarán los impuestos si a esta rebaja fiscal descontamos los impuestos que antes Rajoy subió? Por ahora, no hay respuesta oficial con los detalles exactos. Los cálculos, con seguridad,  ya están hechos en el Ministerio de Hacienda, pero no se harán públicos hasta que se publique la memoria económica de la ley. ¿Cuándo se producirá tal milagro? A saber.

5. Para los autónomos, la tomadura de pelo es sideral. Cuando Rajoy llegó al Gobierno (prometiendo rebajas fiscales, recuérdenlo bien), su retención subió del 15% al 21%. Entonces aseguraron que en realidad solo sería así hasta el 31 de diciembre de 2013, y que para entonces bajaría al 19%. Fue otra promesa falsa –ya estamos en 2013 y el 21% sigue en vigor–, y ahora venden como gran novedad que para enero de 2015, un año más tarde, la retención será del 19%: cuatro puntos más que cuando Rajoy llegó. Bernardo vergara, ene ste chiste, lo explica fenomenal.


6. El impuesto de sociedades para las grandes empresas pasará del 30% al 25% en 2016. En teoría, esto no significa que sus impuestos bajen porque muy pocas pagaban esta cantidad, gracias a la enorme maraña de deducciones que aplican, y que en algunos casos se reducen. Pero en la práctica, está por ver que el tipo efectivo realmente aumenta –como asegura el Gobierno–, porque el nuevo sistema fiscal sigue siendo tan complejo o más que el anterior y las deducciones no se recortan tanto como muchos esperaban.

7. Entre las rarezas del impuesto de sociedades hay una que Montoro ha querido vender como si fuese Robin Hood. La banca seguirá pagando un 30% "para que devuelva a la sociedad ese esfuerzo que ha hecho", según ha explicado su número dos en Hacienda, Miguel Ferré. ¿La realidad? Es justo al revés. La decisión de mantener el 30% en vez del nuevo 25% es un nuevo favor del Gobierno al sector financiero, otro más. Si el impuesto de sociedades bajase para la banca, también bajarían sus créditos fiscales: las bonificaciones que ahora se pueden deducir. Gracias a Robin Hood Montoro, la banca se ahorrará 2.500 millones de euros que el Estado no recaudará.

8. La rebaja no saldrá gratis. Según los cálculos del Gobierno, su rebaja fiscal supondrá 9.000 millones menos de recaudación que –en su teoría– se recuperarán gracias a una mayor actividad económica. Este milagro, tan mentado por los liberales, está por demostrar, y ni siquiera la Unión Europea se lo acaba de creer. España ha prometido recortar en 30.000 millones el gasto público, por lo que la rebaja eleva esta cifra a 39.000 millones: casi cuatro puntos del PIB. Y esos recortes ya se sabe dónde acabarán: en unos servicios públicos de peor calidad.

9. Como dice Ignacio Zubiri –catedrático de Hacienda de la Universidad del País Vasco y uno de los mayores expertos españoles en fiscalidad–, es "una reforma fiscal ineficiente e injusta, que ni mejora la eficiencia ni la equidad ni estimula el crecimiento, ni favorece la coerción del déficit". Beneficia a las rentas medias altas y altas, en detrimento de las clases medias bajas y bajas, que se ahorrarán unos pocos euros pero perderán mucho más con los recortes del Estado del bienestar. Con Rajoy ganan los de siempre, una vez más.

IGNACIO ESCOLAR
Publicado en "El Diario" - 24/6/14

lunes, 23 de junio de 2014

El Blindaje Borbónico

En cuestión de retorcer las leyes, hay que reconocer al Gobierno una habilidad especial para que canten flamenco y hasta para ganar, si se ponen, el Festival Internacional de las Minas. No hay obstáculo que no pueda ser salvado por estos ingenieros jurídicos, a los que le das el reglamento para la protección de pollos de corral y, al descuido, te cambien de paso el Código Penal para que los antisistema puedan ser castrados en presencia de un veterinario.

Algo parecido han logrado con el aforamiento del exjefe del Estado, que al parecer urgía porque Su Enormidad ya no es inviolable y puede desmelenarse ahora que ya está jubilado. En las prisas han influido también unas demandas de paternidad que estaban saltando de juzgado en juzgado de cuando el desmelene, presuntamente, le pilló en activo, y no se quiere que se forme lodo con aquellos polvos. Toda precaución es poca.

Para el blindaje de Juan Carlos, el Gobierno ha tenido que recurrir a lo que tenía a mano, al estilo de esos grandes cocineros que abren la despensa, ven una solitaria lata de mejillones, y se montan un carpaccio de frutos del mar. Así, han pillado una ley orgánica en trámite sobre los permisos laborales de jueces y fiscales para incluir el famoso artículo bis, que traducido al lenguaje de la calle equivale a un además de todo lo anterior, lo que a mí me dé la gana.

Tan discutible es el aforamiento de un exjefe del Estado que no se conoce país civilizado en el que se haya regulado algo semejante. Pero más discutible aún es que dicho aforamiento ante el Tribunal Supremo no sólo sea por causas penales sino también civiles, de manera que no sólo abarca las responsabilidades derivadas del ejercicio de un cargo ignoto, como es el de Rey abdicado, sino también de las de su vida privada.

La reforma tiene la virtud de pasarse por el arco del triunfo la propia arquitectura legal del Estado, lo que da idea del tamaño del arco. De entrada, se vulnera el derecho al juez natural predeterminado por la ley, que hasta ahora era uno de esos principios fundamentales, y ya de paso se fulmina otro, que es de la irretroactividad de las leyes, ya que toda causa que se inicie desde este momento hasta la entrada en vigor de la ley que se modifica pasaría al Supremo por el artículo 33, que en este caso es un enmienda a una disposición adicional. Ya han sido varios quiénes se han preguntado con razón qué habrá hecho este hombre para necesitar tantas salvaguardas.

Lo que es innegable es que la ley es igual para todos. Si cualquiera consiguiera ser rey y abdicar después estaría tan protegido como el ciudadano Juan Carlos. En eso la ‘enmienda Borbón’ no hace distingos. Somos un democracia seria y avanzada.

JUAN CARLOS ESCUDIER
Publicado en "El Confidencial" - 23/6/14
Montajes de "El Jueves".

viernes, 20 de junio de 2014

¿Cuento o Novela?

Menos mal que el Rey a última hora decidió destapar el Rolls Royce, porque con la capota puesta tenía algo de furgón funerario. Habría parecido que iban a su entierro. En eso el Papa ha marcado tendencia, hay que reconocérselo. Yo habría hecho lo mismo, con independencia de lo que me aconsejaran los servicios de seguridad. Carece de mérito porque yo tengo menos que perder que el Papa y que Felipe VI: en el metro me coloco siempre al borde del andén con la esperanza de que algún loco me empuje al paso del convoy. Y ustedes perdonen por esta cuña de intimidad en la crónica de un acontecimiento histórico. ¿De verdad histórico?...

¿Qué prefijos caben delante de la palabra más usada estos días? ¿Pre, post, a, contra, trans, extra? ¿Prehistórico, poshistórico, ahistórico, contrahistórico, transhistórico, extrahistórico? Quizá fue más ahistórico que otra cosa. La a es un prefijo negativo (amoral, acéfalo, afásico, anormal…).

Dejémoslo, pues, en ahistórico porque la parafernalia utilizada guardaba más relación con el registro literario que con el rigor científico que atribuimos a los historiadores. Un cuento. 
Asistíamos al comienzo de un cuento y este cuento, desde el punto de vista del lector ingenuo, comenzaba con el paseo en Rolls a pecho descubierto. Todo lo anterior había sido prólogo y los prólogos son un coñazo. Por eso no hay antologías de prólogos al modo en que las hay de poesía o de relato breve. Significa también que los prólogos se escriben por compromiso. Se los arrancan a uno y uno los escribe porque no sabe decir que no o porque debe un favor al peticionario.

Hasta el discurso del nuevo Rey parecía redactado por un prologuista sin ganas. La mayoría de los expertos de la tele insistían en que había sido estupendo porque le había dedicado el trofeo (la Corona), como en los Oscar, a la familia, porque había hablado en él de la unidad de España y esas cosas, o porque había citado a Cervantes. Era un discurso estupendo, en fin, porque había sido previsible hasta el tuétano tanto en el fondo como en la forma, en el caso de que en el fondo se agite otra cosa que no sea la forma. Lo rompedor habría sido que se refiriera a la corrupción, pero no se habla de la cuerda en casa del ahorcado.

El cuento entonces comenzaba con el recorrido a pecho descubierto (a cráneo descubierto en la medida en la que el Rolls tenía también algo de calavera). Pues sí, de acuerdo, la fábula arrancó bien, pero enseguida se tornó aburrida. A veces, uno desenganchaba de lo que ocurría en la tele y se preguntaba, por ejemplo, cómo interpretarían las ratas de las alcantarillas el sonido del automóvil y el repiqueteo de los cascos de los caballos. Si España fuera un taller literario y yo su director, habría encargado a los alumnos que contaran todo desde el punto de vista de las ratas (no se apuren, servidor estaba ahí para representarlas).

Como ven, no es fácil hacer la crónica de un suceso tan largo en el que no sucede nada. ¿Cómo contar, por ejemplo, el besamanos, tan tedioso? ¿Cuántas veces dio la mano el Rey? ¿Tres mil, cuatro mil? ¿Le quedarían entre los dedos restos de cocaína, residuos de dólares ingresados en cuentas suizas, escamas de quienes habían estrechado previamente la mano de Bárcenas o de El Bigotes? Lo bueno habría sido que entre los dos mil invitados hubieran introducido, disfrazados de gente bien, a un mendigo, a una pobre, a un indigente, a un parado, a una inmigrante ecuatoriana, a una investigadora sin beca, a un niño sin comedor. Para que se le quedara también entre los dedos algo de toda esa peña expulsada fuera de la historia. Pero entonces estaríamos hablando ya de una novela.

JUAN JOSÉ MILLÁS
Publicado en "El País" - 20/6/14