prueba

>UN BLOG CON TUS ARTÍCULOS DE OPINIÓN, O LOS RECOPILADOS DE LA PRENSA NACIONAL, QUE NOS APORTAN SU GRANITO DE ARENA

lunes, 14 de abril de 2014

Sísifo con Bigote

José Maria Aznar abandonó La Moncloa un 13 de abril, justo un día antes del aniversario de la República. Esta casi coincidencia probablemente tenga un significado especial y sobre ella podrían escribirse muchas cosas, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna. Quizá sea porque todo lo relacionado con este hombrecillo perpetuamente enfurruñado se me aparece barnizado de una mediocridad aplastante, tremebunda, casi diría descomunal, si no fuese porque con Jose Mari hasta el gris está a su altura.

Dice que no quiere tumba ni lápida ni inscripciones ni panteón ni nada de nada, pero, más que por modestia, pensamos que lo dice por lo mismo que aquel personaje de El Padrino II, Hyman Roth, que se creía inmortal tras haber sobrevivido a varios infartos y pensaba enterrar a todos sus enemigos. Por eso se dedica a un régimen exclusivo de ejercicios enloquecidos que trae a sus escoltas por la calle de la amargura. El abdomen de Jose Mari es una obra maestra de la escultura griega, sobre todo teniendo en cuenta que está encajado en la cintura más rígida que se recuerda.

La humildad no es su fuerte, aunque él opina lo contrario. Como algún gurú que yo me sé, Jose Mari podría ponerse a gritar que a humildad no le gana nadie, que él es el hombre más humilde del mundo. Por humildad casó a su hija en El Escorial, pudiéndola casar en la Casa Blanca con varios presidentes de testigos...

Y cuando piensa en su retirada definitiva de la política, se compara con Churchill, que regresó en un mandato de más únicamente para pegar gatillazo. Sin embargo, de haberlo conocido alguna vez, aunque fuese en una esquina, Churchill podía haber dicho de él lo mismo que dijo de Clement Attlee, el adversario laborista que lo venció tras la Segunda Guerra Mundial: “Es un hombre modesto. Y no le faltan motivos para serlo”. 
Aunque Jose Mari piensa que son clavados, el gran estadista británico y él tienen pocas cosas en común, aparte de la bipedestación y el acento de Oxford. 

Churchill aborrecía los gimnasios y las dietas de lechuga, fumaba habanos inmensos, bebía ginebra hasta la inconsciencia y además escribía en una prosa que le prestó al idioma inglés tonos ciceronianos. En cambio, de los varios tomos de memorias, que Jose Mari nos ha inflingido hasta el día de hoy, la única frase que va a quedar para la historia de la literatura es el pito pito gorgorito de su cuaderno azul entre tres sucesores a cuál más inútil.

Que no sólo haya llegado a publicarlos, sino que además haya gente que los compra y los lea, es una de las marcas de fábrica de un país donde Belén Esteban, Risto Mejide, Ana Rosa Quintana o Christian Gálvez han sido encuadernados. Una de sus grandes pasiones confesas, junto con el estudio del catalán, es la lectura de poesía, actividades ambas que realiza en la más estricta intimidad y probablemente a la par que el pádel. 
La única persona que ha impresionado a Esperanza Aguirre y el único hombre de Ana Botella. Sísifo con bigote. Diez años de abdominales nos contemplan.

DAVID TORRES
Publicado en "Público" - 14/4/14

domingo, 13 de abril de 2014

Rajoy Pierde Pasta

Nos hemos enterado este jueves en el Congreso de los Diputados de que, en el primer año de Gobierno de Mariano Rajoy, los ricos españoles despistaron 170.000 millones de euros hacia el extranjero. Da que pensar.

Si al palanganero de la oligarquía española se le llevan los oligarcas los dineros a las Suizas o las Caimán, es que Rajoy ni siquiera es capaz de garantizar la fidelidad de sus amos. Esos 170.000 millones que se fugaron de España en un solo año, en el primer año de Rajoy en Moncloa, son el 17% del Producto Interior Bruto nacional. Es decir, una pasta. Un 70% más que la piadosa limosna reconocida por nuestros sumos sacerdotes gubernamentales para salvar a la banca. El patriotismo del dinero español es digno de estudio epidemiológico. Cuando llegan al poder político los suyos, la derecha, el cristofascismo, los registradores de su propiedad, el capital conservador se evade a otros países huyendo de sabe su Dios qué virus.
Sucedió al inicio de la Guerra Civil, cuando las grandes fortunas por una parte subvencionaron el alzamiento y por otra se refugiaron en Suiza, previendo su neutralidad ante la inminencia de una nueva gran guerra europea y fiándose poco de Franco. A Rajoy le ha pasado lo mismo que a Franco, cosa que, seguramente, en su fuero político interno, adula a nuestro amado presidente y le pone cachondo de yugos y flechas.

Se ha votado esta semana en el Congreso de los Diputados si quitarle o no quitarle los privilegios a las Sicav, esos instrumentos financieros que permiten a las grandes fortunas cotizar únicamente al 1%. Ha salido que no, claro. Se fugarían los capitales si no cuidáramos entre algodones a los especuladores y a los chorizos high standing, dice el PP. En primer lugar, y eso ya lo escuchó el presidente en sede parlamentaria, los capitales choriceros se fugan igual. En segundo lugar, como ciudadano, a mí no me importa demasiado que se fuguen los capitales.
Este año, las empresas del Ibex han ganado más de 17.000 millones, y, sin embargo, han despedido a 121.000 empleados. Echando cuentas a lo bruto, que es como un hombre honrado echa las cuentas, nuestras doctas empresas se han embolsado 140.500 euros de beneficio por cada trabajador al que han arrojado al hambre y a la calle y a esta cotidaneidad inframundista. Me parece un dato que nos llama gilipollas, por mucho que los datos sean refractarios a adjetivar. Y lo vuelvo a decir. Si se nos fuga el capital, a lo mejor volvemos a calentar las mesas camillas con los antiguos infiernillos, pero seguramente viviremos y moriremos mejor.

Esta paradoja de que hay que proteger al capital porque crea riqueza, mientras el capital arroja a la calle a 121.000 empleados en plena borrachera de beneficios, está ya empezando a sonar a cachondeíto. Uno entiende por riqueza la creación de empleo digno, las garantías sanitarias y educacionales, pensiones para que los jubilados se puedan pagar un solysombra en la partida de mus, viviendas decentes, un plato en la mesa, un libro en la mesilla y poco más. El PP y el PSOE (que vocifera en la oposición y arrulla a los oligarquitas cuando gobierna), o sea, los dos grandes partidos de la gran derecha española, consideran que la riqueza es patrimonio de los ricos. Pues no. La riqueza de un país no se mide en términos Blesa o Amancio Ortega, como nos quieren hacer creer. Cuantos más blesas y cuantos más ortegas hay en un país, más pobre es ese país, como venimos comprobando en la reciente y antigua historia de este fabuloso imperio llamado España. El crecimiento del Ibex 35 es directamente proporcional al hambre del pueblo, como demuestran las cifras antes reseñadas.

Yo creo que se puede mejorar el plan del país. Que se fugue el dinero y que se quede aquí la dignidad. Eso es todo lo que deben saber los poetas justos y hambrientos de este mundo, que diría Keats en Wall Street o en nuestro Palacio de la Bolsa. Aunque Keats no se entera, dicen los que no han leído a Keats. O sea, nuestros analfabetos e implacables oligarcas. Pero no nos sobremos los pobres, que tampoco hemos leído jamás a Keats. Si lo hubiéramos leído, la belleza sería verdad y la verdad belleza. Y no tendríamos más que saber en este mundo. Y menos de esa gente.

sábado, 12 de abril de 2014

La Caja B, C, D...... X, Y, Z


No es que el PP tuviese una caja B. Es que no hay letras en todo el abecedario para nombrar todas las contabilidades en negro que manejaba el partido incompatible con la corrupción que hoy nos gobierna. "El PP llevaba una caja B para las elecciones en todas las provincias y regiones", confiesa el extesorero Luis Bárcenas. 

No es solo su testimonio. Todas las pruebas apuntan a que el PP se financió ilegalmente de forma cotidiana, organizada y sistemática. No fue anecdótico. No fue un caso excepcional y aislado. No fue una manzana podrida en el cesto de las sanas. Era la forma de funcionar de la derecha desde que se fundó el partido, desde los tiempos de Alianza Popular y Manuel Fraga.

Ha pasado más de un año desde que salieron a la luz y los papeles de Bárcenas ya no son "la sombra de la sombra de un indicio manipulado", como los calificó Mariano Rajoy en un plasma muy lejano. La palabra del extesorero del PP no vale gran cosa; ha cambiado de versión demasiadas veces y probablemente sigue mintiendo sobre el origen de sus millones en Suiza. Pero, más allá de su testimonio, los informes policiales y las pruebas documentales han avalado la autenticidad de su contabilidad manuscrita.
Ya hay más de medio centenar de apuntes que se sabe que son ciertos y la posibilidad de que Bárcenas mezclase datos reales con otros falsos parece remota: los informes periciales han concluido que esas hojas se escribieron a lo largo de varios años. Los papeles son lo que parecen, y el proceso judicial ya no discute su autenticidad, sino la responsabilidad penal de los que en ellos aparece.

La estrategia del PP y el Gobierno ante esta crisis está muy clara. Han equiparado la responsabilidad política con la legal para, de esa forma, sortear el escándalo como si no pasase nada.
Por ahora les funciona.
Los portavoces del partido se refugian en el "ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir" cada vez que alguien pregunta por las novedades del caso.

El presidente aplica su marianismo –tan bien explicado en el artículo de Antonio Orejudo- para disolver la presión:
http://www.eldiario.es/autoentrevistas/Mariano_Rajoy-Constitucion-Esperanza_Aguirre_6_246785321.html , y los grandes medios de comunicación están cada día más presionados por un Gobierno hostil contra aquellos periodistas que ejercen su trabajo. (Ej. Esther Palomeras -La Razón)

Y la opinión pública asume, con total normalidad, que nos gobierna un partido enfangado hasta el cuello en la corrupción, pero que, total, todos los políticos son iguales.

Hace un año, los dirigentes del PP temían que Bárcenas pudiese dinamitar el partido. Hoy se muestran en privado más que tranquilos. Asumen que ya no habrá más desgaste por mucho que aparezcan pruebas nuevas –que las hay– que refuercen la autenticidad de los papeles o las mil y una gestiones, presiones y maniobras judiciales que hizo el PP en defensa del tesorero cuando aún no era un traidor con los suyos.
Por ahora, insisto, les funciona. Sin embargo, el PP hace mal en calcular que esta historia ha terminado y que el caso Bárcenas está amortizado.

A pesar de las mil y una maniobras con las que intentan presionar a los policías y achicar el margen de maniobra de los jueces, la investigación del juez Pablo Ruz sigue adelante. Siguen apareciendo pozos negros, como esa cuenta de 460 millones de titulares aún desconocidos. Y siguen pendientes de llegar a España algunas comisiones rogatorias a Suiza y otros paraísos fiscales para conocer los titulares de algunas cuentas cuyos nombres Luis Bárcenas no quiere dar –en este interrogatorio de nuevo se ha olvidado de esos detalles–, pero que más tarde o más temprano acabaremos conociendo.

El caso Bárcenas aún tiene carrete. La duda es otra. Después de comprobarse que esa contabilidad es cierta y que el PP se financió ilegalmente durante décadas, con dinero de donantes que contrataban con la administración y que el partido no declaraba, ¿qué más tiene que pasar para que alguien en el PP asuma sus responsabilidades?

IGNACIO ESCOLAR 
Publicado en "El Diario" - 10/4/14

jueves, 10 de abril de 2014

Aforado y sin Amaral se vive Mejor

Manda huevos que te ganes la vida de diputado y una noche llame a la puerta del Congreso una pareja de la Guardia Civil al grito de ‘todos al suelo que traigo un oficio’, cuando todo el mundo sabe que a un aforado, por muy implicado que esté en un caso de corrupción, no se le pueden pedir los papeles como si fuera un 'atracapanaderías' cualquiera. Para eso es aforado. Para eso están los cauces legalmente establecidos que suelen confluir en un meandro de indultos, sobreseimientos y olvido. Para eso está la democracia que, como dice Rajoy, es el imperio de la ley. Una ley en B. Una democracia en B. Empiezas por dejarle a la gente escuchar Amaral y cualquier día de estos ponen los cubatas del Congreso a precio de ‘no aforado’.

(No sé cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas, allí por donde pasan los de tu calaña ya no crece nada…)

Se fuga Esperanza Aguirre pero en los telediarios no muestran su ficha policial, despeinada y ojerosa, con un número en un cartel bajo la barbilla, como Jim Morrison después de mostrarlo todo todo (bueno, eso nunca quedó claro), y lo único que hemos ganado es una ultratertuliana abanicada por Marilós y Marhuendas, que es lo que se lleva ahora, lo de llamar gorda a la gente, y etarra y que el circo siga su curso. Consideremos, en todo caso, la fuga de Esperanza como la primera huida aforada de la historia reciente de España porque la de Roldán fue una huida clásica, a lo John le Carré, con sus espías y países con bruma y capitales que empiezan por uve. Lo de Esperanza es más de Cánovas y Sagasta, todo bien atado y usted no sabe con quién está hablando.

(…golpes, amenazas y promesas vanas, rey de los ladrones, príncipe de espadas, has tenido suerte hasta ahora, has tenido mucha suerte hasta ahora…)

Otro aforado. Billy el Niño. El torturador sobre el que ha escrito esta semana el New York Times y que hoy visita la Audiencia Nacional, protegido por el consenso y la ley, aforado por el fiscal y la concordia. No lo quieren extraditar porque según las leyes lo que el martes es un crimen atroz, el lunes anterior es una herida que no hay que reabrir.

(...tú que representas el pasado, haces del presente una ratonera, no tendrás futuro ni descanso, ésa es tu condena...)

Gallardón está cenando y algo le ronda en la cabeza. Es esa sensación de que te has olvidado un asunto importante, las llaves del Ministerio, el fuego encendido, los donuts... ¡Dios! ¡La reina y los príncipes de Asturias no están aforados! ¡Cómo pudo habérsenos pasado! Un tres en uno y ya está: aforados ante el Tribunal Supremo, tu tribunal amigo.

 (...ojalá sintieras el miedo que generas, ojalá que lo sintieras...)

Hay un libro pequeñito en una estantería de la librería. 'Discurso sobre el hijo-de-puta'. Escribe Alberto Pimenta: “El hijo-de-puta vive preocupado, roído por la envidia; el deseo del hijo-de-puta es que nadie llegue a estar nunca en medio de lo nuevo, de lo bello, de lo agradable, porque eso da satisfacción a quien allí está; que nadie hiciese nunca nada nuevo, bello, agradable, pues eso viene a alterar el orden de las cosas, y el hijo-de-puta solo se siente a gusto cuando las cosas están en orden y él al frente de ellas".

(...tiembla, tiembla, que tu final se acerca, tiembla, tiembla, el péndulo cortó la cuerda y se rompió la rueca...)

Las 22:51 en el Congreso. El aforado bromea en la tribuna con lo tarde que se les está haciendo a sus señorías, algunos de los aforados sonríen desde sus escaños, es el típico momento de complicidad entre aforados. Votan. A la mañana siguiente comunican que uno de esos aforados va a ser trasladado a la casa de descanso de los aforados europeos en Bruselas. De nuevo bromas entre aforados. Hay rumores y nervios porque uno de ellos pasará a ser miembro del Consejo de Ministros de los aforados. El sueño de todo aforado.
Mientras tanto, la vida sigue ahí afuera en el Mundo de los No Aforados.

(...puedes intentar que te perdone Dios, no lo haré yo, puedes intentar que te perdone Dios, no lo haré yo, no lo haré yo)
(Fin de la canción de AMARAL)

IKER ARMENTIA 
Publicado en "El Diario del Norte" - 9/4/14

domingo, 6 de abril de 2014

Abuelita Espe

La lideresa no da tregua. Si hace apenas unos días había llamado terroristas al millón de personas que se manifestaron el 22-M y alabado a los expeditivos antidisturbios, ahora toca ponerse pueblo y arremeter contra las fuerzas policiales represoras que atemorizan Madrid. En concreto, contra seis agentes de movilidad granviarios que la multaron por aparcar en el carril bus, huir del control sin permiso y tirarles una moto. 

Esperanza Aguirre ha llamado mentirosos a los seis policía, y está que no cabe en ella de estupor. A quién se le ocurre multar a una condesa sexagenaria, con lo redichas que se suelen poner y lo dignísimas y respondonas que para el bien de sus libertades son.

Me ha dado ternura Esperanza con su afán de justificarse aquí y acullá, distribuyendo por radios, periódicos y televisiones su quejido de venerable abuela sin cargo público cogida en una pillinada inocente, y maltratada por la mixtificadora madera consistorial. Ternura que se me pasa en cuanto recuerdo a las decenas de venerables abuelas que he visto arrancadas a palos de sus chabolas por antidisturbios con una orden de desahucio. Adiós, ternura.

Pero hay que reconocer que la lideresa, cuando le conviene, hace maravillosamente el papel de abuelita Espe. Cuando explicó ayer en La Sexta que arrolló la moto del agente porque no está aun acostumbrada a conducir un coche de gran tamaño, que se ha comprado para pasear a sus cinco nietos, se me saltaron las lágrimas y los fusibles de La Bastilla. Imaginé a la dulce abuela al volante mientras cinco condesitos oligarquitas, en sus sillitas, jugaban en los asientos de atrás a venderle preferentes y warrants a Bob Esponja. Pero se me secaron las lágrimas en cuanto recordé las imágenes de obreros huyendo de los porrazos, de las pelotas de goma y del tronío policial con sus bebés en los brazos por las calles de un Madrid tomado. Adiós, lágrimas.

Después escucho al corifeo aguirrista por antonomasia, el humorista Francisco Marhuenda, y me río con ganas de sus argumentos exculpatorios de lideresas: “¿Quién no ha llamado alguna vez al alcalde para que le quite una multa?”, se pregunta el inefable director de La Razón. Pero también la carcajada se me muere en la boca: yo no he llamado jamás a un alcalde para incitarlo a cometer un delito. ¿Es práctica habitual y dotada de impunidad entre periodistas de la derecha pedirle a un alcalde que rompa tus multas? Si me lo confirma Marhuenda, me cambio de periódico ya y me mudo con él a pintar portadas lisérgicas e incensarias. Que los de la ORA me tienen pulido el jornal.
Los periodistas de la izquierda entusiasta sugieren que este incidente de la abuelita Ferrari puede terminar con las aspiraciones de mi Espe a convertirse en la próxima alcaldesa de Madrid. 
Hay últimamente mucho pábulo al respecto por la Villa y Corte. Habrá incluso quien malicie que fue Ana Botella, para desactivar a la rubia, la que mandó a los seis guripas de movilidad a seguir a la lideresa hasta que cometiera un desliz, operativo que no sale muy caro al contribuyente, ya que Espe aficiona cometer muchos deslices. Porque, como se preguntaba ayer la lideresa: “¿No tenían nada mejor que hacer los agentes que perseguir a una sexagenaria?”. Y yo añadiría: ¿a una sexagenaria que huye de una multa de tráfico, como haría cualquier contribuyente de bien?

Lleva razón la lideresa. Según su concepción del Estado de derecho y del bienestar, la policía no está para aporrear a lideresas notables, sino a pacifistas perroflautas, yayoflautas octogenarios, profesores en paro, desahuciados, enfermos desasistidos, estudiantes privados de educación, ultras del Rayo Vallecano, inmigrantes, vagos, maleantes y periodistas. Por lo demás, que no se preocupe. Tendrá la alcaldía de Madrid si le sirve a Ana Botella una relaxing cup of cianuro político, que se lo merece como escritora, como candidata y como  aznaresa consorte. 

En este país, la derecha de Esperanza Aguirre la seguiría votando aunque en el lance hubiera atropellado a Mariano Rajoy. Lo mismo hasta la votan más si atropella a Mariano. No nos engañemos con la derecha. Y la multa tampoco debe de peocuparla. Seguro que el valet Marhuenda ya ha llamado a Ana Botella para que le devuelvan la pasta a mi Espe. Que tiene cinco nietos a los que alimentar. ¿Y quién no ha llamado alguna vez al alcalde para que le quite a su estrella porno una multa?

ANIBAL MALVAR
Publicado en "Público" - 5/4/14

--------------------------------------


Aparcar en el carril bus en una de las calles con más tráfico de la ciudad está mal. Encararse con los agentes que te sancionan, diciendo que «o multita o bronquita», es peor. Desobedecerles y huir del lugar sin esperar a que terminen su trabajo lo agrava aún más. Derribar una de las motos de los agentes en la fuga y no detenerse ni cuando lo ordena, con las sirenas encendidas, la policía municipal es todavía más grave. Refugiarse en el palacete y mandar a los escoltas de la Guardia Civil a negociar la rendición con un «parte amistoso» es ya la leche. Pero el colmo de todo esto, lo más intolerable, es lo que ha pasado después: ver a Esperanza Aguirre, de gira por todas las televisiones y radios del país, culpando a los agentes de «machismo», de «buscar la foto», de aparcar «malísimamente» la moto y de una «detención ilegal».

Aguirre sigue a la fuga y cada paso que da tras su primer error lo agrava aún más. Sus actos retratan a una persona prepotente, hipócrita, mentirosa y desconectada de la realidad. Alguien que se cree por encima de la ley, tan acostumbrada a mandar que es incapaz de respetar otra autoridad que no sea su propia voluntad.
En un país más normal, Esperanza Aguirre habría acabado la fiesta en comisaría, igual que cualquier otro españolito que hubiese protagonizado un episodio así sin ser la condesa que aún reina en el PP de Madrid. En Inglaterra, los ministros dimiten por ocultar una multa por exceso de velocidad. Sobra decir qué carrera política le quedaría si, en vez de Madrid, Aguirre aspirase a la alcaldía de Londres, París, o Berlín.

Huida hacia delante

Sus rivales políticos en el PP celebran esta huida hacia delante. «Que siga cavando hasta que se hunda», dicen desde Génova. Aguirre se enfrenta a un más que probable proceso judicial. Ya no es aforada y lo va a tener muy difícil para evitar una sanción o una pena mucho más dura que los 200 euros de multa por aparcar en el carril bus.

Hasta ahora, las huidas de Esperanza Aguirre le han salido bastante baratas. Se escapó de «la gestapillo», un caso de espionaje político con dinero público calcadito (salvo por la ausencia de dimisiones) al watergate. Se presentó como la persona que destapó la Gürtel, un pantano que inundó su propio Gobierno autonómico y que tiene en el PP de Madrid que ella preside el mayor número de imputados. Culpó a «Pío, Pío, Pío» (García Escudero) de Fundescam, un escándalo de financiación irregular de su campaña electoral en el 2003 que no prosperó judicialmente porque estaba prescrito. Y así hasta hoy. «Después de todo lo que ha hecho, caerá solo por tres trajes», ironizan desde Génova. Aguirre sigue a la fuga y puede, solo puede, que esta vez no consiga escaparse.

IGNACIO ESCOLAR
Publicado en "EL Periódico" - 6/4/14

jueves, 3 de abril de 2014

Defender a Catalunya

El último funeral de estado, por la muerte de Suárez, fue oficiado por un político franquista. Político pues Rouco Varela no le habló a sus fieles sino a España, e invocó a la Guerra Civil como amenaza para que Catalunya se dé por vencida.

España como sociedad, España como nación y España como estado están viviendo una crisis profunda y vendrá inevitablemente una reforma de lo que existe. Los poderes en juego ya están actuando, por un lado blindando la corona y, por otro, cerrando filas frente a Catalunya, como muestran los medios de comunicación españoles. Si no es el Gobierno es Botín o es Rouco. Debemos ser muy conscientes de ello pues todos estamos implicados y tendremos que tener una opinión.

La crisis económica tuvo graves consecuencias en las vidas de la mayor parte de las personas pero es la política de la derecha la que conduce a una quiebra de los pactos sociales. Los recortes en la cobertura pública van acompañados del robo de lo cortado y como eso se hace obscenamente en público, tal prepotencia produce humillación y desesperación impotente. Pero las respuestas sociales a esas políticas, desgraciadamente, no llegan a tener la fuerza de parar siquiera los sucesivos golpes del Gobierno a la sociedad. Pero tampoco las protestas contra el recorte de libertades y la deriva autoritaria del estado son capaces por si mismas de cuestionar esa política.

Lo que está planteando una crisis del estado tal como está configurado son dos cuestiones, por una parte, la desnudez de la Corona, que es vista con gran distancia, cuando no hostilidad, por un número creciente de ciudadanos, especialmente en Euskadi y Catalunya (el monarca sabe que el peor público de una Copa del Rey es el de Bilbao y Barcelona). Y, por otra parte, que la sociedad catalana viene teniendo desde hace unos años un debate abierto y ha expresado con mucha claridad que quiere poder votar para decidir su futuro como país.
Rouco es franquista y brutal pero no tonto. La cuestión nacional es lo que está inmediatamente sobre la mesa, y las decisiones que tomen los políticos nos van implicar a todos.

Para comprender hasta qué punto el debate que vive la sociedad catalana es democrático conviene recordar que aproximadamente entre el setenta y el ochenta por ciento de los encuestados está a favor de poder celebrar un referéndum o una consulta. Pero es aún más significativo el dato de que el 87,3% aceptaría el resultado de la votación. Es decir existe tal voluntad de convivencia entre los catalanes, tal conciencia y sentir que forman un mismo país que solo uno de cada diez encuestados se excluye del acuerdo. Ese tanto por ciento de personas que no es partidaria de la consulta y sin embargo aceptaría su resultado es lo que marca la diferencia de un país con una envidiable calidad democrática.
Podemos comparar esas actitudes con las que ofrecen la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles. O, francamente, podemos abrir los oídos y mirar a los lados y comprobar como lo más característico de la cultura civil española es la imposibilidad de discutir sobre ese asunto sin bramar, insultar y amenazar con el Ejército. Pero ése es otro tema.

Es evidente que la sociedad catalana es más que un espacio lingüístico y cultural, es un proyecto cívico común y un sujeto político soberano. Con independencia de lo que digamos cualquiera o lo que diga el estado español, está claro que la sociedad catalana se considera a sí misma una nación. El significado hoy día de la palabra “nación” es discutible pero constatamos que los catalanes ya existen en el mundo y en la historia por ellos mismos, eso es una realidad pues la ideología es una de las realidades más potentes. Lo único que les impide existir como lo que comúnmente se llama nación es que el estado español se lo niega. ¿Tiene derecho a hacerlo? ¿Es justo y democrático? O, dicho de otro modo, ¿tenemos derecho a hacerlo y actuamos así con justicia y democráticamente? Yo digo que no. Nadie tiene derecho a mantener sometido por la fuerza a un país, como dicen ser masivamente los catalanes.

Sería España contra Catalunya. Si la derecha nacionalista española consigue que su postura sea aceptada por la mayor parte de la población que vivimos fuera de Euskadi y Catalunya entonces sí que se habrá consumado la ruptura nacional de España, serían dos naciones enfrentadas sin posibilidad de pactos. España contra Catalunya.

Sería el Estado contra Catalunya. El PP pretende que el Congreso vote contra la voluntad explícita de la sociedad catalana. Si el PSOE se abraza al PP en esa maniobra ya no sería el Gobierno de un partido con mayoría absoluta sino los dos grandes partidos estatales que definen los límites del régimen político español. Sería el estado español contra Catalunya.

No fue el PSOE quien recogió firmas contra Catalunya, tampoco fue precisamente quien recurrió el estatuto al Constitucional. No tendría por qué apoyar ahora las consecuencias de esas irresponsabilidades, pero en este momento es un partido del que podemos esperar cualquier cosa. Incluso el suicidio político.

En el caso de que el estado español se posicionase contra la voluntad de Catalunya, ¿qué caminos le quedarían a los catalanes si no quieren suicidarse como ciudadanos? Alguien tendrá que hacerse esa pregunta.

La sociedad catalana necesita y va a necesitar en los próximos tiempos que quienes, sin ser catalanes, vivimos en España y deseamos verdaderamente vivir en democracia y libertad apoyemos su demanda. O seremos cómplices por asentimiento de unos políticos ignorantes, ciegos y locos. Tan ignorantes como para desconocer la sociedad catalana, tan ciegos como para no ver que no es un capricho de políticos aventureros sino una demanda firmemente asentada en toda esa sociedad y tan locos como para estar instalados en la idea de que, si es necesario, se sacarán los tanques en las ciudades y se detendrá a los dirigentes de un país. Es un sueño delirante en Europa, ¿no? Sin embargo, esa fantasía violenta es alimentada día a día desde medios de comunicación españoles.

La ideología franquista, como toda ideología totalitaria, actúa sobre la sociedad dividiendo, como entendía Carl Schmitt, entre amigos y enemigos, delimita por fuerza dos campos ideológicos y, que nadie olvide que una parte clave de la defensa de la democracia en España fue, es y será el reconocimiento de la diversidad nacional. Posicionarse contra Catalunya hoy es cerrar filas con la derecha nacionalista española y configurar una España definitivamente no democrática.

Y defender a Catalunya es defender la democracia y la libertad. Por ellos y por los demás ojalá el Gobierno se vea forzado a cambiar de actitud y, tras la sentencia del Constitucional, se abra a un diálogo político y legal que permita la consulta. Si no es así, parece lo previsible, le deseamos lo mejor a los catalanes y entendemos que tenemos el deber de apoyarles del modo que podamos.

La ciudadanía catalana nos plantea a todos un dilema democrático, y como tal dilema hay que escoger. Nos hacen un favor a todos, ya es hora de hablar de lo que es verdaderamente la democracia y la libertad. Sin miedo.

SUSO DEL TORO
Publicado en "El Diario" - 2/4/14