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>UN BLOG CON TUS ARTÍCULOS DE OPINIÓN, O LOS RECOPILADOS DE LA PRENSA NACIONAL, QUE NOS APORTAN SU GRANITO DE ARENA

viernes, 7 de marzo de 2014

Nuestros Hijos de Puta

Hasta bien entrado el siglo XVIII, los médicos y los físicos más reputados de Madrid defendían que  el aire de la capital era tan fino y tan sutil que no podía respirarse a pleno pulmón, por lo que la costra de basuras, inmundicias y detritos que alfombraba las vías de la ciudad servía para filtrarlo y hacerlo más respirable. Peregrina ciencia que no se diluiría hasta que llegó la Ilustración. 

Los elevados niveles de contaminación actuales podían servir de nuevo como coartada pero hoy la costra  que más asfixia a los madrileños en particular está formada por sucesivas y espesas capas de corrupción, un olor que inunda nuestras pituitarias sin que nos apercibamos de ello, tan acostumbrados estamos. Si un día desapareciera o redujera mucho tal vez echaríamos en falta ese hedor punzante que se reparte democráticamente en toda la geografía nacional allá donde se abren consistorios, asambleas y  parlamentos, allá donde se reúnen consejos de administración, cúpulas bancarias y chiringuitos financieros. Como le dijo Sarkozy a Carla Bruni, en la política se vive siempre a gastos pagados. En todos los rincones del mundo, se produce la histórica connivencia de empresarios, banqueros y financieros con los intermediarios políticos; las gelatinosas relaciones que entretejen para desvalijar a los ciudadanos están a la vista de todos, cubiertas muchas veces por débiles coartadas que se enredarán en interminables procesos judiciales que pagaremos todos.

Entre nosotros crece la percepción hedionda de la corrupción, la gente está hasta las narices del insoportable tufo que respiramos a diario. El paro y la corrupción son los problemas que más preocupan a todos los españoles menos a los miembros del Gobierno, sus cómplices y sus amos. Algo huele a podrido entre los escombros de la sociedad del bienestar, algo huele a podrido y me parece que son ustedes, que solo lavan el dinero que nos roban y luego lo esconden en lejanas madrigueras. Ustedes que no pisan la calle para no respirar el mismo aire que nosotros, contaminado por sus malos humos y para no encontrarse con el gesto de asco que pondrían a su paso muchos ciudadanos si conocieran sus caras. 

Ha caído Del Nido y se han precipitado en presidio otros pájaros de cuenta, como Bárcenas, Díaz Ferrán, Correa y sus sicarios, la lista de imputadas e imputados es interminable, duques, infantas, trileros y truhanes de altos vuelos comparten los banquillos. En presidio seguirán algunos hasta que sus nombres caigan en el olvido y salgan por la puerta de atrás para sumir en el anonimato su pasado criminal. Algunos reincidirán, como el inefable Ruiz Mateos, otros encontrarán ocupados sus puestos en la cacería, hay cola, también hay hijos de puta en el paro aunque con más posibilidades de encontrar trabajo.

El paisaje previo a las elecciones europeas es desolador. La falta de interés por los asuntos de la Unión se va transformando en inquina y desconfianza. Cada nueva vuelta de tuerca de las autoridades monetarias atenaza más nuestros cuellos, hasta el punto que nos deja incapacitados para mostrar un mínimo entusiasmo por las hipotéticas mejoras que ocurren a nuestro alrededor (y que aún no percibimos) y refrendar el optimismo forzado y forzoso de nuestros gobernantes, que serán unos hijos de puta pero que son nuestros hijos de puta, como dijo un diplomático para avalar a un déspota africano.

MONCHO ALPUENTE 
Publicado en "Público" - 7/3/14

sábado, 1 de marzo de 2014

Euskadi para Tertulianos

Un país en el que un mismo tertuliano se ve obligado a opinar en menos de una hora sobre los disturbios en Kiev, la reforma sanitaria de Obama y la conveniencia de un acelerador de partículas es un país en el que cualquiera puede ser tertuliano, lo que no deberíamos de plantear como un drama en sí mismo, ya que nos convierte en uno de los países más igualitarios del planeta –aunque sea, al menos, en términos tertulianísticos–, y sigue la estela de esa tradición tan nuestra que es meter a 47 millones de personas en un taxi cada mañana.

Asumamos, por tanto, la hipótesis de que los análisis algo errados sobre la realidad en Euskadi están forzados por las aspiraciones enciclopédicas de toda tertulia con Marca España y el consiguiente aturdimiento que provoca la falta de tiempo para ponerse al día, además del non-stop al que está sometido todo tertuliano que se precie, saltando de tertulia en tertulia hasta la tertulia final.
Por todo lo anterior, en un arrebato de generosidad, he elaborado esta guía rápida y gratuita sobre Euskadi para tertulianos (y aspirantes a ídem).

1. ÚLTIMA HORA: ETA ha sido derrotada

Cuando en la entrevista con Mariano Rajoy, Gloria Lomana soltó lo de "el resurgir de ETA", corrí al ordenador a buscar la última hora del presumible atentado con el que había vuelto a surgir ETA, pero resultó ser, por fortuna, una hiperbólica expresión de la directora de informativos de Antena 3.
Quizás muchos no lo recuerden –los acontecimiento se suceden y se superponen desbordando la exigua capacidad de memorización del tertuliano medio–, pero el 20 de octubre de 2011, ETA anunció el "cese definitivo de la actividad armada" sin poner condiciones.
Y después de casi dos años especulando con que se pudiera repetir un escenario de 'paz por presos' explorado por Gobiernos anteriores, los presos de ETA hicieron público en diciembre un comunicado en el que asumían, sin condiciones, el rechazo a la violencia y la legalidad penitenciaria. Como colofón, ETA ha anunciado que inicia un proceso para entregar las armas (de nuevo, sin condiciones).
Pregunta: ¿ETA ha resurgido? Yo apostaría a que se retira derrotada, en desbandada, y sin haber conseguido ninguno de los objetivos por los que ha asesinado y extorsionado durante décadas.
El llamamiento para que la banda terrorista acelere su cierre es compartido por todos, pero, como decía @aranagoiri, algo falla en esta historia para que a algunos les incomode mucho ganar y a otros les alegre mucho perder. ¿Una fuga de votantes del PP por el ala extrema, por ejemplo?

2. El desarmito

Yo también me apunté a las risas y colé algún chiste mofándome de los encapuchados de 'Vaya Semanita' que entregaban sin entregar cuatro grapadoras a los verificadores. Pero precisamente el hecho de que ETA haya pasado de dar miedo a dar risa es la prueba de que las cosas han cambiado para bien y no en el sentido contrario, como se pretende desde el universo tertuliano.
En todo caso, de la chanza con los terroristas al apaleamiento mediático a los verificadores hay un rubicón que se ha cruzado con esa alegría que siempre da en Madrid atizarle a un lehendakari (criticar al lehendakari con argumentos razonados es más elegante, pero la audiencia suele caer en picado).
Todo aquel que ha intentado trabajar para conseguir el final del terrorismo ha sido vapuleado en los medios, siempre que no sean los emisarios de Aznar dialogando con ETA en Zúrich, claro. Tertuliano, esto debería hacerte reflexionar un rato. En el rato de los anuncios, por ejemplo.

3. Verdad de la buena

Si el Gobierno miente sobre casi todo, ¿por qué no iba a mentir sobre casi todo lo que rodea a Euskadi? Si oculta la verdad sobre las muertes en Ceuta o los sobres en Génova, si retuerce hasta lo estrambótico su relato sobre la crisis y la segunda, ya tal, ¿por qué no iba a hacer lo mismo con todo lo que llega del Ebro para arriba?
Sin ánimo de subirme a un paquete de folios a pronunciar un discurso sobre el estado de la profesión, diré que la versión oficial es sólo una versión de la historia. De primero de periodismo.

4. Ven y cuéntalo

La mejor manera de explicar los acontecimientos de un determinado lugar es darse un garbeo por ese lugar, otra máxima del periodismo que contradice, sin embargo, la enorme eficacia con la que se informa sobre Euskadi sin pisar Euskadi. Convengamos, en todo caso, en que ver los programas de Arguiñano o recurrir al manido "yo conocí a un vasco en la universidad" no son bagaje suficiente para aprobar con holgura la asignatura 'Vascongadas', aunque también es verdad que es una de las pocas asignaturas en las que el suspenso no obliga a repetir curso.
Tampoco se consigue el aprobado raspado acompañando a Mayor Oreja de campaña electoral (uno que viene de la prensa local, donde los cuchillos van bien afilados a las ruedas de prensa, no puede sino pasmarse de la servidumbre con la que era preguntado Mayor Oreja por la tropa periodística que le seguía antaño en su sueño de ser lehendakari).
Por supuesto, esta norma impediría que pasáramos las tardes en Twitter lanzándonos los trastos a la cabeza con Ucrania y Venezuela, pero Euskadi no está tan lejos, está justo después del restaurante Landa, un cordero lechal para comer, y un poco más allá espera Euskadi.

5. Tópicos (I)

Vestir camisetas de rayas no es ser de Batasuna. Llevar palestino puede ser incluso signo de todo lo contrario.

6. En Euskadi no gobierna ETA

En las últimas semanas he tenido que calmar a varias personas en las redes sociales que me aseguraban –con la certeza de quien vio con sus propios ojos a Ricky Martin interrumpir una merienda de nocilla– que ETA gobierna en Euskadi. Por aclarar, en el Gobierno vasco está el PNV, en la Diputación de Vizcaya también, en la de Guipuzcoa, Bildu y en Álava, el PP. Y a veces se ponen todos de acuerdo. Y hasta la Diputación de Bildu firma acuerdos con el  Ministerio de Hacienda para reformar el concierto.
Tertuliano, todo hace pensar que en Euskadi no gobierna ETA, aunque en caso de que se demostrara que Montoro flirtea con ETA por llegar a acuerdos con Bildu, podríamos concluir –siguiendo la inflexible lógica del tertuliano más irredento– que España está gobernada por ETA. Me lo avisen, por favor.

7. Tópicos (II)

En contra de lo que pudiera parecer, en las ikastolas no se enseña a hacer cocktails molotov, eso –como montar la Gürtel o atracar bancos– se aprende en la calle. Yo estudié en una ikastola pública y allí descubrí a Ortega y a Valle-Inclán, también aparecían el Conde de Orgaz y la mezquita de Córdoba, y si quieren les recito del tirón todas las capitales de provincia o los afluentes del Tajo.
Recuerdo que nos obligaban a seguir la Vuelta Ciclista a ¡ESPAÑA! para apuntar las ciudades por las que pasaba la ronda ciclista y aprender geografía a golpe de pedal. Y una tilde mal puesta era pecado mortal. Te pencaban esos malditos terroristas.

8. Lo uno y lo contrario

Durante una época, los tertulianos se dedicaron a repetir que "en democracia, y sin violencia, todas las ideas son defendibles". Desaparecida la violencia, la frase se convirtió en que "en democracia no todas las ideas son defendibles". ¿En qué quedamos?

9. Un último favor

Tertuliano, no digas que en Euskadi se come bien cada vez que hablas sobre Euskadi. No hace falta que te tires el rollo, de verdad. Lo único que consigues es que nos suban el precio de los pintxos.

IKER ARMENTIA - Publicado en "El Diario del Norte" - 26/2/14
Enviado por Koldo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Rajoy Horror Show

Por decirlo rápido y pronto: si mi herencia, mi hacienda y mi futuro se encontraran en manos de alguien que cree que acabamos de pasar felizmente por el Cabo de Hornos, buscaría para él -o ella- alivio en la psiquiatría y, posiblemente, intentaría inhabilitarle para no quedarme con lo puesto.
Nos gobierna alguien que ha elegido como ministro del Interior a un señor que va condecorando vírgenes, y a otro que se propone defender concebidos buscándolos bajo las piedras.

Lo del caballo de Calígula está empezando a convertirse, para nosotros, en una posibilidad no desdeñable. Es más, entre las vírgenes condecoradas y un caballo relinchando paganamente en el Senado, elijo lo último, si es que puedo elegir.

Si don Mariano cree que es cierto lo que dicen de él sus medios de comunicación subsidiados y, más mejor aún, si cree que es verdad lo que en las sesiones parlamentarias de estos días ha brotado de su propia boca, entonces nosotros tenemos otro problema añadido al de simplemente vivir en este país y conseguir que nuestros hijos salgan adelante. Tenemos que  gestionar el ego que él habita, y sus consecuencias.

Todo poder entraña pérdida del sentido de la realidad, algo que, por desgracia, nos hemos acostumbrado a asumir. Sin embargo, que casi simultáneamente en el tiempo se vean involucradas en nuestra gobernanza la Tierra de Fuego y Nuestra Señora del Amor, a mí me sobresalta, me sobrepasa y me sobre irrita.
Pero la cosa puede ir a peor.

Considerando que nos hallamos en el arranque electoral ante las europeas y que, aunque Rajoy no sea candidato, no dudará en respaldar al postulante, creyendo que le otorga un favor, ¿quién va a hacerle la foto para el póster, que le mostrará levitando? ¿Habrá un concurso público, o recurrirá directamente a Pixar?

Lo cual me lleva a otra interrogación, todavía más grave. ¿Qué ocurrirá cuando el presidente del Gobierno pierda gas en los carteles y en la vida, y se desplome sobre los españoles? Pues si la carrerilla de arranque para echarse a volar nos ha costado estar como estamos y sentir lo que sentimos -yo chapoteo en el asco hasta la campanilla-, me pregunto qué puede sucedernos cuando se desmorone, plof-plof-plof, y caiga sobre nuestras cabezas, hecha hilillos sin prestigio, su seguridad de estatua de sepulcro, y esa pose de prócer que entran en el casino con los íntimos de su círculo de medios arrecogíos sujetándole los faldones del chaqué. ¿Qué pasará si un día se mira al espejo y ve lo que nosotros? Es decir, si ve al tipo que escogió a un ministro del Interior que encuentra normal plantar en la frontera cilicios en forma de cuchillas y que hace sonar sus maracas entre las fuerzas del orden, al ritmo de cantos piadosos.


¿Qué haremos cuando el viento de la realidad barra las banderolas y arroje los pegajosos desperdicios del globo presidencial por asfaltos y aceras? ¿Tendremos que deslizarnos por las calles evitando los fanales y  ajustándonos a las paredes? ¿Cómo haremos para resistir el tsunami de caspa?
Pero la cosa puede ir a peor. 

Es decir, podríamos quedarnos así, soportando las ocurrencias. El Gobierno seguirá aumentando su presupuesto para campañas publicitarias institucionales y los medios sobornados continuarán batiéndole palmas y devolviéndole al presidente la imagen de lo que él cree ser.

Si fuera mi abuela ya le habría regalado una camisa de ruedas.

MARUJA TORRES - Periodista consagrada y 'reconsagrada'.
Publicado en "El Diario" - 26.2.14

miércoles, 26 de febrero de 2014

Medias Verdades y Mentiras

Mariano Rajoy: "En el pasado mes de diciembre, la cifra de desempleados en España descendió en 169.000 personas con respecto a la de diciembre de 2012. Es la primera caída del paro en España desde el año 2007".
Es una media verdad. El paro registrado baja, pero no porque "hayamos atravesado con éxito el cabo de Hornos", como presume Mariano Rajoy. Es un poquito menor porque la gente emigra y porque hay tan poco trabajo que muchos ni se molestan en buscar y no se dan de alta en los registros públicos de empleo. ¿El dato que hay que mirar? El de personas con trabajo, los cotizantes en la Seguridad Social. Y en 2013, por mucho que presuma Rajoy, se destruyeron 85.041 puestos de trabajo.
Es posible que este año el empleo mejore un poco; hasta las plagas bíblicas fueron sólo siete, como años llevamos de crisis. Pero las perspectivas no son como para brindar: del 26,4% de 2013 vamos a pasar a un 25,7% en 2014 y un 24,6% en 2015, según las previsiones de la UE. Con este pronóstico, Rajoy se presentará a las elecciones con más paro del que se encontró cuando ganó. ¿Cuál es el éxito entonces? ¿Qué tiene que celebrar?

Rajoy: "Los titulares podían ser aparatosos, en algún grado injustos, pero era lo que había".
Tiene su aquel que un presidente que lee el Marca en un país donde, misteriosamente, han caído los tres directores de los principales diarios de pago en apenas dos meses presuma de lo que mejoran los titulares en los últimos tiempos. Y tanto. Y más que van a mejorar, con la tasa Google o con ese 24% de aumento en el presupuesto para publicidad institucional. Pero ¿es indicador del buen hacer del Gobierno lo guapo que salga el presidente en los titulares de La Razón o el ABC?

Rajoy: "La posibilidad del rescate, el abandono del euro, la desconfianza, son palabras que ya no tiene sentido ni siquiera mencionarlas".
El rescate no fue una posibilidad hipotética de la que el PP nos libró. España fue rescatada, por mucho que Mariano Rajoy no lo quiera asumir: eso fue lo que pasó con ese "crédito" en "condiciones muy ventajosas" que el Gobierno nos vendió hasta con una campaña de publicidad institucional. 
Un titular de 2012, ya que hoy estamos en el día mariano de la revista de prensa: Tu dices tomate, yo digo rescate. "España insiste en que ha aceptado un crédito para recapitalizar sus bancos. Otros, sin embargo, lo llaman como lo ven", publicó (con razón) la revista estadounidense Time.

Rajoy: "Partíamos de un déficit del sector público del 9% en 2011 y, desde el principio, acometimos un ajuste estructural sin precedentes y sin comparación en las grandes economías avanzadas".
Rajoy recuerda el déficit de 2011 pero no ha querido hoy dar detalles sobre cómo ha quedado el déficit de 2013, que aún está por publicar. No lo ha hecho porque, a pesar de los recortes, las previsiones del Gobierno han vuelto a fallar y la Unión Europea ha anunciado hoy que España cerró el año con un 7,2% de déficit, en vez del 6,5% que prometió Rajoy.
El porcentaje incluye el coste de ese rescate a la banca que, según el presidente, nunca pasó pero que ha elevado nuestra deuda a su peor momento desde que España perdió Cuba. Cuando el PP ganó las elecciones, la deuda era del 68,5% del PIB. Hoy estamos ya en el 94% y el año que viene superará el 100%.

Rajoy: "Cuando se aprobó la reforma laboral, el paro crecía. Hoy, se reduce. [...] Por primera vez en toda la crisis, señorías, podemos decir que hay menos parados que hace un año".
Desde que se aprobó la reforma laboral, hace dos años, se han destruido 675.000 puestos de trabajo y el paro ha aumentado en 256.800 personas. La reforma no sólo ha ayudado a que esta enorme destrucción de empleo saliese muy barata, también ha servido para rebajar el poder adquisitivo de los salarios, por mucho que Montoro asegure que los sueldos siguen creciendo en España. ¿Ha servido la reforma laboral para crear empleo? Se mire por donde se mire, es evidente que no.

Rajoy: "Es más, los trabajadores que ganan menos de 12.000 euros al año, no pagarán el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas".
Hoy el mínimo exento está en 11.162 euros. Así que hablamos del 24% de 848 euros en un año, en el mejor de los casos.

Rajoy: "La contratación indefinida de nuevos trabajadores tendrá una tarifa plana de cotización a la Seguridad Social de 100 euros. [...] Esto supone, por ejemplo, para un sueldo bruto al año de 20.000 euros y que el importe de su cotización a la Seguridad Social es de 5.700 euros, cada nuevo empleo creado, la empresa pasará a ingresar solamente 1.200 euros, es decir, en este caso concreto estaríamos hablando de una rebaja en las cotizaciones sociales de un 75%".
Falso. La letra pequeña dice otra cosa, como suele ser habitual cuando habla el presidente. Y en este caso concreto, un empresario pagaría 2.460 euros, no 1.200, porque a Rajoy se le olvidó añadir que sólo se rebajan las contingencias comunes pero no otras partidas de la Seguridad Social. Y por eso su tarifa plana sería, en este caso concreto, de 205 euros.

Rajoy: "Cuando tantas voces profetizaban el apocalipsis de las pensiones, fuimos capaces de lograr que, de ninguna manera, el sacrificio alcanzara a los que ya no contaban con otro recurso".
El apocalipsis tiene cifra: está en los propios informes del Gobierno, que calculan en 33.000 millones de euros el recorte en poder adquisitivo de los pensionistas entre 2013 y 2022. Es el resultado de la reforma de las pensiones que aprobó en solitario el PP.

Rajoy: "Del mismo modo que fuimos equitativos en el reparto de las cargas, queremos serlo ahora cuando lleguen los beneficios".
¿Equitativos? No lo parece: España es hoy el país de Europa con mayor desigualdad económica. Hasta hace poco nos pasaba Letonia, ahora ni siquiera. Ni Portugal ni Italia ni Grecia: es España el país menos equitativo de la UE. Hay más de tres millones de personas que sobreviven con menos de 307 euros mensuales y una pobreza infantil del 26,7%. 
Como dice el propio Rajoy –aunque para presumir de lo bien que va todo–, "esto es una realidad innegable. Se le pueden añadir matices y colores". Pero esto es lo que hay.

Es probable que en 2014 la economía mejore en las grandes cifras. Ojalá el Gobierno acierte en sus buenos pronósticos, pero sería la primera vez. Y por mucho que el PIB suba un 1%, la crisis seguirá siendo igual de dura para esa inmensa mayoría de ciudadanos que no tienen cuenta en Suiza ni viajan en coche oficial.

IGNACIO ESCOLAR - Director de "El Diario".
Publicado  el 25.2.14

Envidia Periodística

A mí Jordi Évole, me la coló. No me duelen prendas decirlo. Me pareció un gran reportaje de ficción con tintes de realidad. Reconozco que su programa me había dejado de enganchar porque, sinceramente, había caído en la repetición, salvo excepciones como la del domingo. Es evidente que esta es mi opinión como espectador y, aquí está la clave de todo, como periodista (o por lo menos que busca seguir siéndolo).

La emisión de Operación Palace consiguió remover conciencias vapuleando ese episodio del pasado (no tan lejano) que, por ejemplo yo, viví con una sensación de terror por ver como mi tía lloraba aquel 23F. Por mi edad desconocía el motivo de los sollozos, pero era evidente que lo ocurrido no era bueno.

Así que un programa de televisión, más allá de entrevistas de estrella a estrella, espacios trucados para aprender a bailar, cocinas sucias o películas de medio pelo (como diría Montoro), enturbió nuestra paciente espera de los acontecimientos post-crisis. Lo hizo al recordar uno de los momentos más complicados de la historia de este país, que todo el mundo solo rememora con documentales surgidos del ‘refrito’ de otros. Y los hechos, siendo los mismos, se pueden narrar de otra manera.

Pero me quedo con la reacción del populacho. Y aquí no incluyo a la audiencia. Con el término en cuestión me refiero a la casta periodística; la misma que es capaz de poner el grito en el cielo aludiendo sotto voce a un corporativismo trasnochado porque alguien critica el mal hacer de una presentadora (o presentador) de televisión, guapa (guapo) utilizando para ello calificativos demasiado gruesos sin preguntarse siquiera si es buena o mala la labor de la/el periodista. O que no mueve un dedo por el cierre de medios en provincias… ¡Ay, pero cuando llega a la capital! Entonces tocan a rebato y todos nos tenemos que unir contra la injusticia que supone el dejar huérfana de periodismo a esta democracia (frase real donde las haya).

Algo similar ocurre estos días. El mismo domingo, Twitter echaba humo (TT mundial). Tocaba dar una vuelta virtual con la tentación de incorporarme al debate abierto en la red de los 140 caracteres. Leí cosas de la gente normal y corriente: “Este país es una mentira”, “Todos engañados”, “Vaya con la clase política y los periodistas”, “Vivimos en una España de farsa…” que se transformaron en una especie de suspiros de alivio previos a los elogios al término del programa: “Buenísimo Évole“, “Nos la ha colado a todos“, “Y yo q había encontrado la conexión entre Garci y el Gob…“; más o menos, parabienes del público, de la audiencia en general (aquí están incluidos tanto los formados académicamente, como los que no, para aclarar dudas).

Entonces decidí ampliar mi paseo tuiteriano por los perfiles de conocidos nacional, regional o provincialmente periodistas y el primero fue: “Al minuto 5 sabía que era un fake”. Insisto en que a mí me la coló. Pero, es evidente que al autor del mencionado tuit no y como a él, a otros muchos de ese populacho mediático al que me refería antes, con nombres conocidos y otros no. Hablo de periodistas. Y, la verdad, uno empieza a entender la situación de esta profesión.

Más de una vez he repetido aquello de que los periodistas escriben para… el resto de periodistas. Yo mismo caigo en esto (hoy un poco, o mucho) obviando en realidad a quienes se encuentran al otro lado de la pantalla, leen el periódico (también digital) o escuchan la radio. Y ese es el quid de la cuestión. Al final resulta que las críticas al programa de Jordi Évole (y miren que lo he criticado yo) llegan, sobre todo, de… periodistas. Los que nos creemos poseedores de la verdad absoluta, somos capaces de extraer de nuestro cerebro los argumentos más rebuscados con el único fin de desprestigiar, sin pararnos a pensar que cada vez nos parecemos como gremio a otro al que acusamos en nuestras columnas, noticias, propagandas, etc, de “estar alejado de la ciudadanía”. Otro ejemplo reciente se vivió hace unas semanas con la salida de Pedro J. Ramirez de El Mundo.

Por eso creo que al final Évole se la coló también al gremio, antes llamado cuarto poder y ahora, según el último spot de McDonalds, simples “mensajeros de los buenos días”, y esas, amigo mío, son palabras mayores. Es conocido que los periodistas conocemos un poquito de muchos temas y mucho de ninguno. Que alguien nos lo diga tras una hora de documental…

Por lo tanto, Operación Palace logró uno de sus objetivos: remover las conciencias de los profesionales de la información. Estoy seguro de que el propio Évole había calculado el fenómeno de la envidia periodística, extendida como una auténtica pandemia. El segundo objetivo, las redes sociales que ahora mandan en todo, evidentemente también lo consiguió.
Otro dato sin importancia es que batió el récord de audiencia en La Sexta (programas no deportivos) aunque esta es una meta menor. Al fin y al cabo ¿Qué tienen que opinar los espectadores sobre una parodia de este tipo? ¡Pero, si no son periodistas!

Por cierto, no sé si lo había dicho pero a mí me la coló. Ahora me voy escuchar otro programa de ficción ya que me he aficionado al género: El Debate sobre el Estado de la Nación. Sin embargo, como todavía conservo algo de populacho, creo que estas mentiras piadosas no me las trago, así que ya anuncio que “a los 30 segundos sabía que el #DebateSobreElEstadoDeLaNación era un fake“.

VICENTE G. RIVAS - Periodista.
Publicado en "El Plural" - 25.2.14

domingo, 23 de febrero de 2014

Huir del Régimen Setentayochesco

Creo seriamente que el movimiento independentista es de mejor que le ha pasado a España en los últimos años. Mundial aparte. Y no, no es una boutade ni una provocación. Es una invitación política. A la demolición (controlada y sincronizada sería ideal) del R78 (régimen del 78).

Eso que Jordi Borja ha bautizado creo que acertadamente como Movimiento Popular Catalán (MPC) desligándolo, aunque sea para su uso y observación, de las cuatro barras y yendo a su músculo desnudo: gente organizada en la calle. Gente que además ni intenta la reforma del R78 sino su superación y que lo quiere hacer ya, en pocos años.

De hecho, el mismo tipo de gente que pudo estar en Sol, las mismas demandas de las mareas, la misma clase media depauperada, estudiantes, profesionales y el trabajador organizado. El mismo vértigo a la sociedad que nos han dibujado para cuando salgamos de la crisis. La misma desconfianza hacia el poder financiero de la troika y de Bruselas pero con un proyecto diferente, es cierto.

Y aquí es donde llegamos a uno de los meollos del problema. Utilicemos una encuesta reciente sobre las formas de Estado. Venía a decir que una parte territorializada de los españoles apostaba por un Estado unitario. En concreto, el 40% de los murcianos quería el Estado centralista mientras que, digamos, un 40% de los catalanes quiere la independencia. ¿Qué hacemos?, ¿cómo se soluciona esto?...
Muy sencillo. Con libertad. Porque en este caso, el catalán no quiere obligar a un murciano a independizarse de España. Sin embargo,  muchos sí creen poder obligar a los catalanes a vivir tal y como ellos quieren. 
Viene aquí la otra palabra que lo solucionaría todo: plurinacionalidad. En España hay varias naciones políticas. Se divide la soberanía y entonces la vieja noción de libertad de los pueblos rearticula los que quieren centralizarse con los que desean bilateralidad.
Dos palabras, libertad y plurinacionalidad que no hacen daño a nadie y que, también, romperían el consenso mítico en el que se basa el R78 que, por si no lo han notado, es también  en sí mismo, un sentimiento identitario.
Abundemos pues en la divergencia de intereses entre los destituyentes españoles y los catalanes.

Uilizaremos ahora la metáfora del divorcio que no es la mejor pero que nos interesa. Con ella, podemos afirmar que la gente, en general, se divorcia DE no CONTRA. Es decir, el divorcio es una renuncia, una deserción, una derrota al fin y al cabo. En ningún caso un conato de agresión. Marchar no es agredir, es el movimiento contrario. Pos eso marchar de España no puede ser nunca una agresión, es conceptualmente imposible. Puede ser una decepción como lo es también para muchos catalanes comprobar que no nos encontramos a gusto dentro de este proyecto. La independencia catalana tiene, según se mire, un aire de derrota, de dimisión, de renuncia y tristeza por todo aquello que podía haber salido bien. Pero tras ellos, se abre la posibilidad fresca de una nueva forma política y de una relación igualitaria y respetuosa entre los pueblos de España. O, al menos, entre los catalanes y los demás.

El divorcio catalán es con el Estado español, no con los españoles. Eso es clarísimo e innegable. ¿O es que alguien piensa que un indepe con familia, novia, socios o recuerdos en cualquier lugar de la Península desea romper con ellos y no volverlos a ver? ¿Acaso el independentista, como aquellos viejos comunistas del franquismo, vuelve a tener rabo y cuernos?

No puede haber agresión ni insulto en la constatación de que estamos mal gobernados. Todos. Catalanes y el resto de pueblos españoles. Que el proyecto ha fracasado, y no por odio entre nosotros. No porque nuestras religiones, acentos o procedencias nos hayan separado. Ha fracasado porque quienes llevan casi cuarenta años gobernándonos nos han alejado. Nos han alejado del poder, de su examen y fiscalización. Y nos han hurtado de la agenda los temas relevantes que no podían tocarse en el 78 y que han desaparecido totalmente del debate. No es que no podamos vivir juntos, es que no podemos vivir bajo la misma oligarquía, la misma estructura de poder descarado e inamovible. Desde La Caixa a la duquesa de Alba. De la Audiencia nacional al Círculo Ecuestre.

Nosotros marchamos con el mensaje hacia los otros españoles de que les esperamos. Los catalanes nos piramos de este Reino de Zarzuela con la confianza de que pronto lo harán los otros. "Pero estoy seguro de que la mayoría de catalanes no quiere salir de España: quiere salir de  esta España, que no es lo mismo. Pero es que de  esta España somos muchos los que queremos salir". Y es esta una idea que encuentro especialmente excitante: hacer de la República Catalana un tema de orgullo y un refugio para todas las fuerzas de la España rebelde que también quieran, como nosotros, huir de la monarquía carca y del régimen setentayochesco.

Cuando el capitán Maia y sus tanquistas de la Escola Práctica de Cavaleria ayudaron a derrocar la dictadura portuguesa durante la Revolución de los Claveles, muchos españoles bajo la bota franquista vieron en ese movimiento un gesto premonitorio de la libertad próxima. ¿Por qué hoy no se puede ver la Rebelión Catalana con una sensación similar de aire fresco y de libertad ciudadana soplando en este caso desde el Levante? ¿O es que sólo porque sea catalana ya no puede/debe ser útil una rebelión para cualquier pueblo?

Estoy convencido de que muchos españoles razonables están deseando tanto como nosotros que la rebelión llegue a buen puerto porque eso significará sin duda alguna el fin del 78 y la necesidad de establecer nuevos periodos constituyentes. Por lo tanto se puede asegurar a todos los españoles que los esperaremos con la mano abierta al otro lado de la libertad. El proceso destituyente catalán no es ni ajeno ni agresivo con aquellos movimientos y personas que también quieren destituir las estructuras del 78.
Por lo tanto, considero inteligente que todos aquellos que pretenden la sustitución radical del régimen abandonen sus prejuicios étnicos o identitarios y vengan a conocer y (como dicen los capitalistas) sinergizarse con nosotros. Somos catalanes pero también somos personas.  Somos también republicanos.

Quien quiera iniciar un proceso constituyente en España debe estar con la rebelión catalana. Y nosotros con ellos. La independencia entendida no como marcha o aislamiento sino como refundación de las relaciones entre las naciones ibéricas se encuentra tanto en las formas como en el espíritu de la rebelión. Nos vamos, sí. Nos vamos del Reino podrido y iniciamos nuestro camino. Pero miramos a los lados, a nuestros hermanos, a la familia y amigos que también quiere sacudirse esta Indisoluble imperial y fanfarrona.

ANTONIO BAÑOS - Escritor y periodista.
Publicado en "El Diario" - 22.2.14